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Los Batikes de Robert Campaoré
Cuando te acercas, adivinas cuál es la casa de Robert por el olor de cera que se desprende. Cuando entras en el patio es fácil tropezar con una cuerda que va de punta en punta y está llena de telas acabadas de tintar que se secan al sol. Y en un rincón, bajo la sombra de unas cañas, Robert y algunos del sus hijos o hijas trabajan, pacientemente, pintando sus batikes , a medio camino entre la artesanía y el arte. |
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Robert con su familia
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